Noticias de 1981 sobre el barrio.

(I) EL PAIS. Sociedad. Domingo, 11 de enero de 1981

Cuando el camarero sirve periódicos

Miguel Moya periodista, ha sido durante muchos años corresponsal en el extranjero

MIGUEL MOYA | Madrid

Al salir del Metro por Tirso de Molina entramos, ya en superficie, en el atardecer madrileño castizo de la antigua plaza del Progreso. Este ocaso de Lavapiés hace así, va y se pone a invitarnos a una presentación-coloquio del libro La Prensa y la calle, de Juan Luis Cebrián. Tiene lugar en una casona próxima al vetusto palacio barroco del marqués de Perales. Nada parisiense de traza, londonificado algo en su Gran Vía, ofrece Madrid facetas casi venecianas en seco: las callecitas que canalizan el tipismo camino de la plaza Mayor y sus tejados de teja romana, de Venecia o de Verona. Pero la ciudad muestra también cierta insospechada semejanza con Viena, similitud descubierta por Eugenio Montes, acaso por la nota italiana de las fachadas dieciochescas y el empaque vienés de los edificios de la Regencia. En este Madrid salvado de la piqueta demoledora daba la otra noche Francisco Umbral una lección, no por profunda menos transparente, acerca del «nuevo periodismo». Era en los salones decimonónicos de Aurora Lezcano, frente a Capitanía. Parece predestinado el distrito bajomadrileño a ser plataforma de rotativas. A dos pasos del Club de Amigos de la Unesco, donde hubo plática alrededor de la obra de Cebrián, subsiste la casa de El Imparcial, el de Gasset y Ortega Munilla, y allí, en la calle de la Colegiata, fundaría Angel Herrera la primera Escuela de Periodismo de España, en 1930.

   La calle; la plaza de Tirso de Molina. Se han encendido las luces del multicolor quiosco de periódicos. En estos tiempos de portavoces -los argentinos dicen voceros y personeros, aunque sin el sentido jurídico de ambos vocablos en las Siete Partidas- salta al oído un silencio no por elocuente menos sigiloso. Es ello que nadie vocea los periódicos vespertinos. Se ha extinguido el vendedor ambulante y vociferante. Una curiosa gran pizarra instruía en los talleres de El Imparcial a los repartidores. La tiza cotidiana de los letreros aconsejaba los títulos y noticias más dignos de ser voceados.

   Juan Luis Cebrián domina en La Prensa y la calle las técnicas avanzadas de la investigación sobre periodismo, si bien acomode su claro lenguaje a exponer con sencillez lo complicado. Para testimonio de hondura analítica, y expresión impregnada de vocabulario científico, ha de mencionarse el ensayo Del significado al símbolo, que eleva a rango de connotación estructuralista el «estar en el ajo», como base de comunicación evocadora entre el emisor y el receptor del mensaje. No escapa al estudio de Cebrián ningún aspecto del periodismo, desde la controversia sobre su profesionalidad hasta la libertad de Prensa, pasando por los formatos y modelos de confección.

   Nada hay en el intelecto que no estuviese antes en la sensibilidad. Los cinco sentidos del periodista y su sexto sentido, indefinible. Cuando llegaba Fernando Martín-Sánchez a la Escuela de Periodismo de El Debate, y aparcaba el coche en esta plaza de Tirso de Molina, oíamos el clamor de los vendedores de diarios, saboreábamos las patatas asadas que vendía un tipo pintoresco, tocado con sombrero de copa, y ascendía por su cuenta y riesgo, a su aire, el aroma de las castañas.

   Toma castaña, asada o sin asar, que también en esto de los hornillos callejeros hay connotaciones madrileñas y vienesas. Los cinco sentidos. Desde luego, la visibilidad de la página periodística pertenece a lo fundamental de la información cómodamente perceptible. Juan Luis Cebrián contrapone el periódico «sábana» al estilo de presentación de la actualidad creado por don Torcuato Luca de Tena, significativamente grato a la sociedad española desde que lo inaugurase precursoramente Abc.

   Cebrián ha puesto en órbita una novedad: afirma que «el periódico, no obstante, y aunque de modo secundario, está también hecho para tocar». Forma tangible y calidad del papel, manipulación fácil, en suma, «la influencia del tacto en los diarios y revistas». No abusaré yo ahora de los recursos del collage literario para enlazar a Madrid con Viena en punto a la información envuelta en un objeto gratificante al sentido del tacto. Porque en Viena siguen funcionando los cafés de periódicos. No los de periodistas y escritores, contemporáneos de los que también han desaparecido en Madrid, sino el café cuyos camareros sirven, además de la consumición solicitada, unos cuantos periódicos de lectura gratuita.

-Camarero, tráigame Prensa de San Petersburgo -pedía, impaciente, Josef Visarionovich Dugashwili.

-Eh, mozo, sírvame otro café y el periódico de Munich -reclamaba otro parroquiano que solía vender acuarelas de mesa en mesa.

   Josef Visarionovich, un exiliado de Rusia, alias Stalin, y el entonces acuarelista Adolfo Hitler, sin conocerse, frecuentaban el Kaffee Central, de Viena, antes de la gran guerra de 1914. Sería imposible relatar las vidas de Stefan Zweig, Schnitzler, Robert Musil y Molnar, o describir el entorno de Freud y de Peter Altenberg, el ambiente de Josef Roth, dejando en el olvido sus horas de café con tertulia y lectura de Prensa.

   Ya no se reúnen los escritores y los artistas de Viena en torno a los veladores de mármol. Pero el camarero sigue sirviendo los periódicos. Es un rito de serenidad y de expectación reflexiva el de estos lectores cafeteriles. Prolongan en las postrimerías del segundo milenio cristiano, bajo las trayectorías cosmonáuticas, una costumbre que contrasta con las pantallas de la comunicación electrónica.

   El café con televisión no ha desterrado, en Viena, al café con Prensa. Es un triunfo sin placer orgiástico, pero deleitoso, del sentido del tacto. El lector maneja las hojas impresas, lo palpable de un tiempo convertido en espacio comunicante. Revive en la narración, repetible entre sorbo y sorbo, un acontecimiento cuyo reflejo se ha borrado de los televisores. Aún hay más valores táctiles en el «periódico de café». Se trata del bastidor, del portaperiódico. Cada diario viene montado en un liviano soporte de varillas, provisto de una empunadura. El lector ha tomado posesión de la actualidad. Sujeta en un puño, como una banderola, el diario de su predilección.

(I) EL PAIS. Madrid. Domingo, 8 de febrero de 1981

La rehabilitación del casco antiguo de Madrid costará 300.000 millones

Solicitada por las asociaciones ciudadanas de la zona centro

EL PAIS | Madrid

Las asociaciones de vecinos del distrito Centro han iniciado una campaña de agitación ciudadana para conseguir la rehabilitación del casto antiguo de la ciudad, lo que supondría un gasto de 30.000 millones de pesetas, por medio de ayudas económicas de la Administración a los propietarios, y, antes que nada , eliminar las modificacones hechas por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) al Plan Especial de Protección de Edificios y Conjuntos Histórico-Artísticos.

   La campaña se inicia después de que las asociaciones vecinales de Malasaña y La Corrala hayan analizado el alcance del Plan Especial y hayan llegado a la conclusión de que las modificaciones hechas desde Coplaco disminuyan las garantías de conservación de todo el parque de viviendas del centro de la ciudad. Según conclusiones de estas entidades ciudadanas, el plan no supone ninguna garantía para la recuperación de setenta importantes edificios histórico-artísticos, sobre los que pesan otros tantos expedientes de ruina, y de otras doscientas construcciones que se encuentran afectadas por apertura de expedientes de ruina, cuyos trámites se iniciaron hace escasamente dos años.

   Al margen de la situación de estos edificios concretos, prácticamente la mayoría de las viviendas de las zonas de Malasaña y La Latina requieren una urgente actuación de cara a garantizar su conservación y su habitabilidad. En este sentido, Enrique Macias, arquitecto de la Asociación de Vecinos de Malasaña, asegura que son cientos las viviendas de la zona que carecen de los más elementales servicios y que sufren todo tipo de humedades y goteras en el momento en que llueve mínimamente sobre Madrid. «No se puede hablar con cifras exactas, pero si visitas cualquier patio de vecinos y entras en las casas, además de que muchas de ellas tienen unas proporciones minúsculas, te encuentras con que tienen los servicios en el pasillo y que carecen, incluso de algo tan elemental como, la ducha». En estas casas, casi todas de renta antigua, ha sido muy difícil forzar a los propietarios a realizar obras de reparación, en algunos casos, por esperar la declaración de ruina y vender después el solar, y en otros, por falta de posibilidades económicas del propietario. Así las cosas, el deterioro de las viendas en la zona ha llegado a tal extremo que, según cálculos de las asociaciones de vecinos, la rehabilitación del casco antiguo supondría una inversión pesetas, aproximadamente.

Protestad los afectados

La campaña por la recuperación y conservación del casco antiguo ha consistido, hasta el momento en la presentación de un recurso de alzada interpuesto por las asociaciones de Malasaña y La Corrala ante el MOPU para revocar las alegaciones introducidas por este organismo al Plan Especial.

   Para apoyar esta acción, las asociaciones están recogiendo firmas entre los vecinos afectados, a fin de garantizar la conservación del parque de viviendas. Además, el próximo día 13, han previsto la celebración de una manifestación que irá desde Lavapiés hasta la plaza Mayor, y otro día, cuya fecha no está determinada, convocarán una concentración ante el MOPU.

   Enrique Macías explica que, además de estas acciones, se celebrarán numerosas asambleas en las asociaciones de vecinos, donde la opinión más generalizada de los afectados es la de reconocer la necesidad de ayuda económica de los organismos oficiales para las obras, a la vez que se obliga a la propiedad a evitar el deterioro de las viviendas. Paralelamente, piden una actualización de la ley de Arrendamientos Urbanos.

   Como primera medida para esta rehabilitación, las asociaciones de vecinos de La Corrala y Malasaña plantean la necesidad de que una comisión, formada por representantes del MOPU, Ayuntamiento y las propias asociaciones, se encargue de elaborar un plan de actuación en esta zona. La primera fase de actuación supondría la inversión de mil miillones de pesetas, que consideran debe ser financiada por el sector público, y en este sentido, han solicitado ya al Ayuntamiento 250 millones de pesetas con cargo al presupuesto ordinario, y al MOPU, los restantes 7,50 millones.

   Según palabras de Enrique Macías, se trataría de que el MOPU dictara una orden comunicada semejante a la de los barrios en remodelación que supusiera la puesta en marcha del plán.

(I) EL PAIS. Madrid. Domingo, 8 de febrero de 1981

La Corrala, restaurada

EL PAIS | Madrid

Las obras que, durante los últimos meses, ha sufrido la típica Corrala madrileña de la esquina de las calles de Tribulete y Sombrerete han terminado ya. El entrañable edificio -por lo menos para más de un madrileño- parece, gracias a la gestión del Ayuntamiento y de la Dirección General de Bellas Artes, haber escapado a la declaración de ruina que se cernía sobre él, a pesar de su declaración como monumento, llegada hace ahora un par de años.

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 13 de febrero de 1981

El deterioro del casco antiguo afecta al 20% de las viviendas

EL PAIS | Madrid

Alrededor del 20% de las viviendas situadas en el casco antiguo de la ciudad se encuentra en mal estado de conservación, según afirma la junta municipal del distrito Centro en una nota de Prensa. Por este mismo motivo y para pedir la rehabilitación de la zona, a las ocho de la tarde de hoy, viernes, se celebrará una manifestación vecinal autorizada, que irá desde la plaza de Lavapiés hasta la plaza Mayor. Los datos facilitados por la junta añaden que alrededor de 15.000 casas pueden ser calificadas de infravivienda por sus reducidas dimensiones (el 18% tiene menos de diez metros cuadrados) o por deficiencias de infraestructura y saneamiento (el 4% carece de agua corriente y el 9% de retrete individual). Ante este panorama, la junta municipal asegura que el mayor problema del distrito lo constituye la situación del parque de viviendas.

   La manifestación convocada para hoy por las asociaciones de vecinos de La Corrala y Malasaña servirá para pedir soluciones a esta situación y subvenciones para la rehabilitación de las viviendas.

I) EL PAIS. Madrid. Sábado, 14 de febrero de 1981

Grupos marginales presentan una plataforma radical de alternativas a Madrid

J. A. M. | Madrid

El jueves se presentó públicamente el manifiesto de la Plataforma de Alternativas a Madrid (PAM) en el transcurso de una inusual conferencia de Prensa celebrada en el pub Polichinela, en Lavapiés, con los ponentes debidamente disfrazados y pintarrajeados y todo ello amenizado por la charanga de La Puñetera. La Plataforma de Alternativas a Madrid la forman (por ahora, ya que se supone que será un aglutinante de los diversos y múltiples grupos opuestos al sistema repartidos por todos los barrios de la ciudad) una docena de colectivos ecologistas, campesinos, teatrales, minusválidos, sectoriales, etcétera.

   En su manifiesto ponen primero en cuestión las características que conforman la sociedad actual, que han conducido a la deshumanización de la vida cotidiana, principalmente en las ciudades y Madrid, en particular; la jerarquización del trabajo, la delincuencia, el desarraigo, la falta de esquemas democráticos de base y, en general, la dependencia de la población a centros de poder cada vez más concentrados.

   A continuación se ofrecen las alternativas a este estado de cosas, con un carácter muy radical, que las hacen de entrada muy poco asumibles para los partidos políticos y las centrales sindicales clásicas, incluidas las organizaciones de izquierda. Entre las propuestas referidas a Madrid se pueden citar, como más significativas del talante comunal y antiprogreso descontrolado que anima a sus promotores, las siguientes: eliminación del papel de Madrid como capital del Estado y necesidad de su decrecimiento poblacional, oposición a la construcción de grandes centros productivos, de servicios y de equipamiento, adopción inmediata de nuevas formas de vida cotidiana más humanas y lúdicas, descentralización de las inversiones, supresión de la base aérea de Torrejón, autogestión de los centros escolares, supresión de los manicomios y demás instituciones con funciones represivas e introducción en nuestros esquemas vitales de la necesidad del equilibrio físico personal y de la filosofía del placer corporal, acabando con la agresividad que produce la ciudad y que se refleja en la falta de disfrute de la misma.

   Las primeras actividades de la PAM, amén de la conexión de los grupos marginales dispersos por la ciudad, consisten en la celebración de unas jornadas de alternativas a Madrid, entre los días 16 al 25 de febrero, que se desarrollarán en el local del Club de Amigos de la Unesco, y en las que se tratarán temas como vivienda y urbanismo, transporte y energía, cultura y vida cotidiana, crisis, paro y marginación social, el campo en Madrid y delincuencia y represión. Asímismo, la PAM ocupará hoy y mañana, domingo, la plaza del Dos de Mayo para una serie de actos festivos: pasacalles, charangas, una obra de teatro montada por minusválidos y una marcha en bicicleta por el barrio.

(I) EL PAIS. Madrid. Sábado, 28 de febrero de 1981

«Que dicen que hay más de un millón…»

EL PAIS | Madrid

Cuando Carrillo llega al punto de partida de la manifestación -a la hora exacta, ni minuto más ni minuto menos-, Fraga, que llevaba ya largo rato allí enfundado en su loden, le saluda guasón: «Santiago, que llegas tarde, que van a poner la bandera … » «¿Qué bandera?», contesta Carrillo, pillado de improviso. «La española, naturalmente … », remata Fraga.

   La masa de manifestantes es impresionante. La cabeza se pierde entre una nube de fotógrafos, de modo que cuando aparece Tierno con seis maceros del Ayuntamiento -los ropajes de seda, las plumas, las mazas doradas al hombro- y todos los concejales detrás acapara la atención del público y chupa plano a los demás líderes políticos: la gente le vitorea y achucha cariñosamente al bloque municipal, por lo que, nada más comenzar la marcha, el grupo del Ayuntamiento queda aislado, se rompe su cordón de seguridad y la gente se une gozosamente a la comitiva adornada de maceros. Un miembro del servicio de orden, perplejo, se acerca con cara de susto a otro y le pregunta: «¿Qué hacemos con el Ayuntamiento?» El otro, muy serio, responde: «Protegerlo». El primero vuelve el rostro, observa el apiñamiento de gente y se dice en voz alta, desalentado: «Pues si que … » Fraga y Camacho van codo con codo, formando una pareja un tanto peculiar. Algunos abuelos que forman parte de la manifestación o que observan su paso emocionados vitorean a Fraga y a Carrillo con fervor incongruente y parejo. Una viejecita diminuta, una menudencia de señora, intenta repetidamente atravesar el cordón de seguridad. Al fin, con perseverancia septuagenaria, consigue colocarse entre los componentes del servicio de orden. Uno de ellos le dice que no puede estar allí, que no lleva distintivo, que no forma parte del servicio: «Con lo que yo he «pasao»», contesta ella, «me vas a explicar a mí lo que es un servicio de orden». Al final consigue situarse en uno de los cordones de seguridad, y ahí, con los brazos enlazados a los de los componentes del servicio, chiquitina y arrugada, continua el resto de la manifestación colgada de ellos. Comienza a llover: «Un año de sequía, y precisamente hoy va y llueve», comenta un hombre. Ha transcurrido una hora desde el comienzo de la manifestación, y el centro de la misma aún no se ha movido de la ronda de Valencia. Desde las ventanas, la gente jalea y corea los gritos de libertad. Se aplaude a un reportero de radio que está subido al techo de una furgoneta con sus cascos. Desde un primer piso, una muchacha provista de un transistor va voceando a la masa de manifestantes a sus pies las últimas noticias: «Que dicen que hay más de un millón de personas…, que dicen que la cabeza está llegando a Neptuno». Cerca de la calle Argumosa, inmovilizados como el resto de los manifestantes durante más de una hora, hay muchos rostros conocidos del cine y del teatro: el sector se citó en La Corrala, y de allí bajaron todos juntos para estancarse en la ronda de Atocha en esta gigantesca masa de personas que parece no moverse nunca. Clemente Auger otea el horizonte de cabezas desde su altura y comenta: «Es la manifestación más grande de toda Europa, esto es una manifestación propia de Jomeini». Quién sabe por qué secreta alquimia social, la manifestación parece estar ordenada en estratos: a la cabeza se ven muchos abrigos de pieles, muchas camisas inglesas, muchos pasadores de corbata de pretensiones doradas, muchos zapatos italianos. A medida que se va hacía la cola de la manifestación se empiezan a encontrar grupos de obreros de manos callosas, amas de casa con los niños colgando -porque no tienen a quién dejárselos, o quizá porque quieran que «aprendan lo que es la libertad», como decía una de ellas, jóvenes con chubasqueros de plásitco barato y botas camperas reventadas. Al final del todo, unas doscientas personas, la mayoría adolescentes, corean gritos contra la policía y diversos eslóganes: «Tejero, al agujero, con Franco y con Carrero» «Chile callado fue aplastado»… Los manifestantes intentan acallarles, pero al cabo la policía carga contra el pequeño grupo y lo disuelve. En Neptuno, por el contrario, un quinceañero saca un gran retrato en color del Rey, lo levanta sobre su cabeza y consigue así que la masa se abra milagrosamente entre aplausos, permitiéndole el paso: «Ese es un truco para llegar a la cabeza», masculla un viejo. A partir de las 20.30 horas, muchos de los integrantes de la manifestación comienzan a marcharse por las calles adyacentes, sin haber podido llegar siquiera a Atocha. En los metros hay grandes colas, y más de uno pregunta en la taquilla con cara de despiste: «¿A cuánto está el billete?».

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 6 de marzo de 1981

Plan municipal para realojar a 241 familias del distrito Centro

EL PAIS | Madrid

La junta municipal del distrito Centro estudia actualmente un programa de construcción de viviendas que permita el alojamiento de 241 familias que en su día tuvieron que ser desalojadas de sus respectivas casas y hoy viven gracias a las subvenciones del Ayuntamiento. En unos solares municipales existentes frente al mercado de la Cebada y en la carrera de San Francisco podrían levantarse sendos edificios donde alojar a setenta familias. Para las restantes se piensa en su posible alojamiento en Mesón de Paredes y Embajadores. El distrito Centro presenta graves problemas de vivienda. El Ayuntamiento intentará favorecer el paso a la propiedad de los inquilinos actuales.

(I) EL PAIS. Madrid. Miércoles, 22 de julio de 1981

Hombre atracado y apuñalado, presuntamente, por un súbdito marroquí

EL PAIS | Madrid

El súbdito marroquí El Mahruk Seddik, de veintiocho años de edad, fue detenido alrededor de las cinco de la madrugada de ayer como presunto autor de un atraco y posterior apuñalamiento de Pablo Morajudo Arias, de 51 años, quien apareció tendido en el suelo, sangrando abundantemente, en la calle de la Cabeza, en las proximidades de la calle de Atocha. El herido está siendo asistido de diversas mordeduras en ambos brazos y heridas inciso-contusas en el rostro y oreja izquierda por arma blanca. Por el momento, se desconoce el pronóstico de sus lesiones, según informaron fuentes policiales. El hecho ocurrió sobre las 4.20 horas de ayer, cuando fueron recibidas en el 091 varias llamadas en las que se informó de que un hombre acababa de ser apuñalado en la calle de la Cabeza, distrito de Centro.

   La policía se presentó rápidamente en el citado lugar y encontró en el suelo a una persona, identificada más tarde como Pablo Morajudo, que sangraba abundantemente.

   Varios coches radiopatrullas rastrearon la zona hasta que sus dotaciones localizaron a un posible sospechoso, al que fue necesario perseguirle a pie durante un largo trecho, según la Jefatura Superior de Policía.

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 31 de julio de 1981

La sala Olimpia, único cine al aire libre recuperado para los veranos madrileños

ANGELES GARCIA | Madrid

Todas las noches, a las 22,30 horas en punto, el cine de verano Olimpia, situado en plena plaza de Lavapiés, ofrece la posibilidad de volver a ver (o presenciar por vez primera) una de esas películas ya casi olvidadas, piezas clave de cualquier filmoteca, a la vez que se puede tomar un vaso de sangría con un bocadillo de jamón con tomate y fumar un cigarrillo.

   El cine de verano de la sala Olimpia es, en estos momentos, uno de los pocos locales de este género que funcionan en Madrid y el único que reúne las características y sabor de las viejas salas cinematográficas. Cerrado en 1975, volvió a abrir sus puertas el pasado 10 de julio por iniciativa de su promotor, Javier Estrella. En Vallecas, al final de la avenida de San Diego, hay otros dos locales abiertos en verano (el Veracruz y el Manchego), en los que algunos días, los fines de semana, hay proyecciones. En Carabanchel, en la calle Espinar, un restaurante veraniego ofrece la posibilidad de contemplar cortometrajes en super-8.

   Por lo demás, salvo esporádicas incursiones de compañías de tirititeros, que eventualmente actúan en algún descampado de barriadas periféricas y a cuyas actuaciones asisten los vecinos, silla en mano, para ver una vieja copia de cualquier película antigua (Tarzán suele ser el personaje más habitual), las posibilidades de disfrutar de la costumbre, un punto veraniega, de ver cine en plena calle son bastante reducidas.

   La sala de verano Olimpia ha sido proyectada como un cine-club para los vecinos de Lavapiés. La entrada cuesta cien pesetas (el 50% menos de lo que cobran las salas comerciales), su capacidad es de cuatrocientas personas.

   La terraza está rodeada de paredes encaladas y los laterales han sido adornados con macetas de geranios. En una esquina del patio de butacas, un pequeño bar sirve para atender los deseos de los cinéfilos veraniegos: bocadillos, cervezas, cubalibres y sangrías a precios de tasca. Tampoco podían faltar las bolsitas de pipas de girasol. Con todo ello colocado sobre una de las mesas, puede suponer una delicia el comienzo de la proyección de la película de turno.

   La intención de Javier Estrella al acondicionar y volver a abrir esta sala era ofrecer a los vecinos de Lavapiés la posibilidad recuperar una antigua forma de espectáculo para que las familias de la zona dispusieran de un lugar al que pudieran asistir con los niños o los abuelos y al que pudiera recurrir todo aquel que pasa el verano en esta ciudad sin grandes posibilidades de diversión.

   Por ello, el programa cinematográfico incluye casi exclusivamente películas toleradas para menores. Cada semana se proyectan dos cintas diferentes. La cartelera de estos próximos días incluye títulos como Casablanca, Sueño eterno, El Dorado o Nosferatu.

   «De momento, aquí están viniendo tanto vecinos del barrio como gente, en su mayoría joven, que se queda el verano en Madrid, y que muchos de ellos están descubriendo ahora las posibilidades de este tipo de salas», explica Javier Estrella, «porque, a no ser en los pueblos playeros, esta clase de cines ha ido desapareciendo. El Ayuntamiento madrileño ha tenido alguna iniciativa en este sentido, con proyecciones de películas en la Chopera y en el Retiro, pero después no se ha mantenido, y nosotros pensamos que se trata de una forma de diversión que debe potenciarse. Más a la vista de la respuesta que está dando la gente, que, desde que abrimos la sala, el lleno es total todos los días».

   Algunos vecinos del barrio, asistentes a la proyección del martes (cuando, por cierto, al fundirse una lámpara se tuvo que suspender la sesión), recuerdan que, además de esta sala, no hace muchos años que en otros barrios de Madrid existían cines que contaban con un patio exterior que se abría en verano, pero que luego, poco a poco, han ido dejando de funcionar.

(I) EL PAIS. Madrid. Jueves, 6 de agosto de 1981

Comienzan las fiestas de la Paloma, san Cayetano y san Lorenzo

EL PAIS | Madrid

A partir de mañana, viernes, y hasta el domingo 16 de agosto, los madrileños y turistas que pasan el mes de agosto en Madrid podrán asistir a las verbenas, concursos y festivales musicales que la junta municipal del distrito de Centro organiza con motivo de las fiestas patronales de san Cayetano, san Lorenzo y la Paloma, que cuentan con un presupuesto de cuatro millones de pesetas. El pregón de las fiestas lo pronunciará el periodista César Alonso de los Ríos mañana, viernes, a las cinco de la tarde, en la sala Olimpia (plaza de Lavapiés). El baile popular, cuyo escenario será la plaza de Cascorro, comenzará a las 22,30 horas y estará amenizado por la orquesta Sabor Cubano. Las verbenas de los días siguientes, salvo cambios de última hora, se celebrarán en la plaza de Las Vistillas.

   Una de las novedades de estas tradicionales fiestas es la Semana de Cine Madrileño, durante la cual se proyectarán antiguas películas españolas cuyos protagonistas sean tipos madrileños. Las proyecciones se celebrarán en el teatro Lavapiés. La semana comenzará el sábado día 8 y finalizará el día 15.

   Dentro del capítulo de festejos nuevos, a las doce de la mañana del próximo domingo se realizará un homenaje itinerante a los escritores Ramón Gómez de la Serna, Pío Baroja y Pérez Gáldós, que consistirá en un recorrido poético por las tabernas tradicionales del viejo Madrid. Según la concejala presidenta de la junta municipal del distrito de Centro, con este acto se pretende revitalizar la ya perdida costumbre de la tertulia de taberna, a la que los tres escritores homenajeados eran aficionados.

   El alcalde, Enrique Tierno, quien ya ha anunciado que no asistirá a la procesión de la Paloma, participará en un ajedrez viviente en el que tendrá como contrincante al campeón Arturo Pomar. Lo más característico de esta partida será que el alcalde jugará desde el balcón de la Casa de la Villa y Pomar lo hará desde la Casa de la Panadería, en la plaza Mayor. El tablero estará integrado por cuadros de moqueta y las figuras son de Pedro Moreno.

(I) EL PAIS. Madrid. Sábado, 8 de agosto de 1981

La Asociación de Actores de Madrid

BREVES

EL PAIS | Madrid

La Asociación de Actores de Madrid ha organizado una semana de cine que se celebrará en el teatro de Lavapiés, desde el 15 de agosto. Entre las películas que se proyectarán a las diez de la noche figuran Asignatura pendiente, Pim, pam, pam, fuego, Pepi, Luci Boom y otras chicas del montón, El verdugo, Las verdes praderas, La busca y ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, entre otras.

(I) EL PAIS. Madrid. Martes, 11 de agosto de 1981

Alberto Corazón decorará tres fachadas de edificios situados en el centro

EL PAIS | Madrid

El diseñador gráfico Alberto Corazón ha sido elegido por el Ayuntamiento madrileño para dirigir los trabajos de decoración de tres medianerías de otros tantos edificios situados en pleno centro de la ciudad. Se trata de una campaña de recuperación cultural financiada por el Ayuntamiento y una conocida marca comercial norteamericana dedicada a bebidas refrescantes. Las tres medianerías que decorará Alberto Corazón son las situadas en la plaza de Cascorro; la pared de una finca localizada en la Fuente del Berro, frente a las dependencias de RTVE, y la de Puerta Cerrada, en la calle de Embajadores, junto al cine Pavón. El gerente municipal de Urbanismo, Carlos de la Guardia, explicó que la decoración de las mencionadas fachadas recogerá motivos que, de alguna manera, se refieran a la historia y características del barrio en que estén ubicadas. «Es un, tipo de trabajo», añade, «que se ha hecho en los cascos antiguos de muchas ciudades europeas y americanas. Las paredes hacen alusión a temas con los que el barrio afectado ha estado relacionado en algún momento.»

   Respecto a la forma de financiación del proyecto, la Gerencia Municipal de Urbanismo se encarga de los trabajos necesarios para acondicionar la fachada y dejarla lista para que el equipo que dirige Alberto Corazón proceda a su decoración.

   La marca comercial aludida se encarga de contratar a Corazón por un importe de cuatro millones de pesetas, cantidad semejante a la que le costará al Ayuntamiento el acondicionamiento de las fachadas.

   A la vista de los resultados obtenidos con estos primeros trabajos, el gerente municipal de Urbanismo anuncia que otra serie de fachadas ubicadas en el casco antiguo de la ciudad pueden ser objeto de trabajos similares, dado que este tipo de actuaciones forma parte del plan de rehabilitación de toda la zona acogida al Plan Especial de Protección de Edificios y Conjuntos Histórico-Artísticos, aprobado en octubre del pasado año.

   Alberto Corazón ha participado en las bienales de París y Venecia y cuenta, entre otras distinciones, con el Premio del Ars Director Club, de Nueva York, organización profesional considerada como la más importante del mundo.

(I) EL PAIS. Madrid. Jueves, 13 de agosto de 1981

Tierno jugará al ajedrez «viviente» con Arturo Pomar

EL PAIS | Madrid

El alcalde de Madrid, Enrique Tierno, jugará mañana, viernes, una partida de ajedrez viviente con el maestro de la especialidad Arturo Pomar, dentro del programa de festejos de san Cayetano, san Lorenzo y la Paloma, que se vienen celebrando desde el pasado día 7. La partida dará comienzo a las 8 de la tarde, y lo más característico de la misma es que el alcalde jugará desde el balcón principal del Ayuntamiento, en la plaza de la Villa, y Pomar lo hará desde el balcón de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor. El tablero gigante, donde se reflejará para el público los momentos de la partida, estará formado por cuadros de moqueta, y las figuras han sido diseñadas por el escultor Pedro Moreno.

   También mañana se celebrará la popular verbena de la Paloma, a las 22,30 horas, en la plaza de las Vistillas. El alcalde ya ha anunciado su intención de no acudir a la tradicional procesión de la virgen.

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 14 de agosto de 1981

Esta noche se celebra la verbena de la Paloma

EL PAIS | Madrid

Con la tradicional elección de la Casta y la Susana, se celebra esta noche, a las 22,30 horas en la plaza de las Vistillas, la verbena de la Paloma, dentro de las fiestas programadas por la junta municipal del distrito de Centro. Se representará también el entremés Hoy las ciencias se equivocan, por un grupo de aficionados del barrio. Actuará asimismo la charanga de la Doctora y, a medianoche, habrá fuegos artificiales en la plaza de Gabriel Miró. Mañana, sábado, a las nueve de la noche, se celebrará la procesión de Nuestra Señora de la Paloma. A las 22,30 horas, tendrá lugar una nueva verbena en las Vistillas.

(I) EL PAIS. Madrid. Domingo, 16 de agosto de 1981

Los madrileños se volcaron en la verbena de la Paloma

Tierno: «Estamos recuperando las fiestas populares»

FERNANDO BECERRA | Madrid

Varios miles de madrileños asistieron la noche del pasado viernes a la verbena de la Virgen de la Paloma, en la plaza de Las Vistillas, en la que se eligieron a la Casta y a la Susana de entre las ataviadas con el traje típico. La fiesta, que contó con la presencia del alcalde de Madrid, Enrique Tierno, estuvo amenizada por diversas orquestas y charangas y la tuna de Informática. Este año miles de personas pudieron oír cómo el viejo profesor, Enrique Tierno, les invitaba a divertirse, al tiempo que prometía no «discursear». Era la noche del viernes al sábado, la festividad de la Virgen de la Paloma, en la popular plaza de Las Vistillas. «Recuperamos el Madrid de siempre para los ciudadanos de hoy», sentenció el alcalde.

   Entre botellas de cerveza vacías, churros y el eco, perceptible aún, de los fuegos artificiales, Enrique Tierno parecía haberse olvidado del bastón de mando municipal para recordarnos, con su propio semblante, a aquel don Hilarión el boticario verde de la popular zarzuela de Bretón y De la Verbena que trataba en balde de conseguir los amores de la Casta y la Susana. Mientras, la tuna de Informática recibía a golpe de cantos a las nuevas rubia y morena madrileñas. Alguien, castizo y amante del arte al parecer, recordaba la «mala pata» que tiene la única torre mudéjar de la capital de España, San Pedro el Viejo, próxima a la plaza de Las Vistillas, que lógicamente es anterior a la Virgen de la Paloma, la de la Soledad, según su nombre primitivo.

   Porque la denominación de la Virgen viene de antiguo. Corrían los primeros años del pasado siglo, alrededor del reinado de la castiza Isabel II. Unos niños jugaban con un lienzo pretendiendo convertirlo en cometa, cuando una mujer les requirió la pintura: se trataba de la Virgen de la Soledad. Isabel Tintero, la devota salvadora de la Virgen, colgó el lienzo en la puerta de su casa.

   Al tiempo se había convertido, sin apenas darse cuenta nadie, en punto de mira privilegiado de cuantos convecinos pasaban por el lugar. Y cuenta la leyenda que cada tarde una paloma incrementaba el número de los absortos contempladores, que no tardaron en llamarla Virgen de la Paloma.

   La Charanga de la Doctora y la Banda de Amigos de Navalcarnero pusieron el fondo musical imprescindible para que los miles de madrileños -nativos y adoptados- y turistas de la verbena pudieran recordar una historia que acaso ni conozcan. Porque lo que parece interesar ahora a los madrileños se resume posiblemente mejor en los puestos de fritos de la fiesta. Visibles desde cualquier parte, se presentaban a modo de orgullosos los recipientes de marca de aceites utilizados en las frituras. «No es la colza, ¿eh?», advertían en uno de los puestos.

   «Hay mucha gente que cree que les madrileños no somos nada ni nadie y que somos más sosos que el agua del río Manzanares; pero se equivocan», gritaba, dolido, un castizo de siempre. «Porque eso de que en Madrid sólo nació la contaminación es mentira; que cuando yo era un crío mi padre me llevaba a jugar con los leones de la Cibeles, que eran igual de cachorros que yo», concluía antes volver a pedir a la orquesta un chotis.

   «Aquí tampoco hay donde sentarse», se convirtió en el grito de angustia de muchas mujeres, cansadas y sudorosas, que pretendían quizá descansar en los inexistentes veladores. La verbena era para bailar, al ritmo de guitarras eléctricas, o para intentar, infructuosamente en la mayoría de los casos, toinarse una cerveza fresca. «Falta organización», se quejaban quienes no encontraron forma de criticar la buena intención municipal. «Menos fiestas y más arreglar el tráfico», protestaban los inconformistas de todos los actos públicos.

   Críticas por un lado y ánimos por otro. División de opiniones en la verbena de la Paloma.


La verbena de la paz

J. A. M. S. | Madrid

Los chiringuitos de la Paloma cocinan con soja. Anoche lo vi con mis propios ojos en la plaza de Las Vistillas. Llegué muy tarde: al cierre de la música. Era la hora del pestiño y de los churros con chocolate. Ni restos de pasodoble. Ramoncines y chulapas estaban de recogida y, el silencio de la orquesta anunciaba la diáspora de los novios retozando por los jardines. Se acabó lo que se daba. La tristeza de los rodríguez, que miraban a lo lejos, hacia el río, asomaba desde lo alto del viaducto. Litros de aceite y recortes de sangría que sonaban a chotis y, a rock. En aquella verbena de la coalición había, sin duda, olor a soja. «Ni gota de colza, oiga!». Botellas de marca, farolillos y banderitas adornaban las repisas de los tenderetes, y la mezcla de progres y castizos, de vegetarianos y carnívoros, de vaqueros raídos y vestidos chiné daba un fuerte olor a humanidad y, a tolerancia. Viejos y, jóvenes, jóvenes y viejos en la verbena de la coexistencia conspiraban por la supervivencia de la Fiesta. Verbena mixta.

   ¡»Cuantísimo personal»!, comentaban las nativas del barrio, mientras tomaban el fresco en la silla de esparto, junto a la Cuesta del Ciego. «Nadie es forastero en Madrid, sabe usted?; ya lo está viendo», predicaba un vejete mas salao que la mar a cuatro rubias que acariciaban a una niña con mantón de Manila y lunar en la mejilla. «Hay mas gente que nunca», decían unos. «Esto ya no es lo que era», replicaban otros.

   ¿Mueren las verbenas? «Ni hablar del peluquín, oiga! La gente quiere Fiesta, quiere alegría y, quiere verse las caras, escondidas durante siglos. Por eso digo yo que hay que resucitar la Paloma. Las palomas y la Paloma. La paloma de Picasso, la paloma de la paz, la paloma mensajera -¿se equivocó la paloma de Alberti?-, palomitas de maíz, palomitas de anís y Virgen de la Paloma.

   Hambre de fiestas. Sí. Tiene usted mas razón que un santo: cada vez que el alcalde da la venia la gente disfruta y se echa a la calle a por la sangría, los barquillos de canela y el vino que tiene Asunción. El profesor Tierno Galván es de los que ha leído al señor Jovellanos: «Un pueblo que no se divierte no paga a gusto los impuestos», escribió, y con razón, el reformador asturiano en su Informe sobre los espectáculos públicos. «Pues, ¡hala, a la verbena!, que ya vendrá el alcalde ese del pico de oro con la rebaja».

   Los jóvenes se arremolinaban con envidia en torno a la pareja de ancianos que el chotis del picú sobre un laurillo. Los altares a la Virgen, como retablillos de urgencia, se alternaban con las tiendas de verduras y frutas abiertas en la madrugada. Puestos de emparedados vegetarianos coexistían con parrillas humeantes de chorizos a la brasa y la ruleta de oros, copas, espadas y bastos competía con el tira la bola de los barquilleros. Los organillos y los fuegos de artificio, los pregones y las pancartas, los tambores de don Nicanor y las palomitas de plástico los punk y los hilariones, las castas y las susanas, el mantón y las bermudas dieron anoche un aire cosmopolíta y ecléctico a la verberia madriláa. Verbena de paz y paloma de la transición. Y al amanecer, sobre la hierba del parque, tomaron chocolate todos.

(I) EL PAIS. Madrid. Domingo, 23 de agosto de 1981

Una «mafia» de suramericanos controla los mejores puestos de venta del Rastro

Durante las mañanas de los domingos

JAVIER GARCIA | Madrid

La mayoría de los vendedores del Rastro han denunciado desde hace varias semanas el control de los puestos por ciudadanos extranjeros -fundamentalmente, suramericanos- en las mañanas del domingo. En esos días, la plaza de Cascorro está tomada, generalmente por argentinos, que se dedican a la venta de artículos a gran escala y desplazan, en muchos casos por la intimidación y la fuerza, a los ya tradicionales vendedores madrileños. El alquiler de los puestos y la falta de higiene de los productos alimenticios que allí se venden constituyen otras de las preocupaciones de los vendedores.

   La venta ambulante y permitir sólo el funcionamiento de 325 puestos de venta callejera distribuidos por todo Madrid ha logrado que el Rastro se superpoble de vendedores y su radio de venta haya aumentado considerablemente, lo que en muchos casos ha originado múltiples disputas entre los vendedores para mantener un buen puesto. A pesar de que el Rastro es considerado como un mercado libre, en la realidad no lo es. La búsqueda de un buen puesto de venta provoca auténticas batallas entre los vendedores desde la noche del sábado. Aunque no llegue a utilizarse la violencia, la intimidación está a la orden del día. Los suramericanos y algunos africanos están invadiendo este tradicional mercado y consiguiendo los mejores lugares de venta a base de amedrentar a los habituales vendedores, según comentaron a este periódico muchos de ellos.

   Javier, un joven vasco que lleva cerca de tres años viviendo de la venta en el Rastro, denunciaba que «la mafia sudaca tiene un absoluto control del mercado». «La plaza de Cascorro y sus alrededores», prosigue, «está dominada por la cuadrilla de El Salvador, un conocido argentino que dirige varios puestos de venta sin importarle la fórmula que sea necesario tomar».

El negocio de los alquileres de puestos
La hora clave de las disputas suele ser las siete de la mañana del domingo. Los grandes vendedores no permiten que ningún extraño les desplace de su puesto, a pesar de que allí se mantiene la ley de la antigüedad, por lo que suele extrañar que en la citada plaza de Cascorro, donde se suelen hacer las mayores ventas, así como en la Ribera de Curtidores, estén situados todos los extranjeros. En esa zona lleva largo tiempo institucionalizada la pintada: los vendedores plasman con pintura en el suelo su nombre y la fecha de su llegada al Rastro para mantener su puesto pero, curiosamente, la mayoría de estas fechas no son anteriores a 1980. Juan Parra, que lleva más de seis años trabajando en la venta callejera y conoce perfectamente el Rastro, señalaba que otro de los importantes problemas de estas mafias es el alquiler de los puestos. Algunas personas que se han hecho con varios lugares de venta se dedican a alquilarlos al mejor postor. Así hacen su invierno.

   Precisamente enfrente del edificio de la junta municipal de Arganzuela, donde se encuentra situado un cuartelillo de la Policía Municipal, en la calle de Ribera de Curtidores, 2, una persona, cuya identidad no ha podido ser conocida por este periódico, dispone en exclusiva de cinco o seis puestos de venta de camisas, aunque en esta zona no suele darse ya ninguna disputa. Los puestos de venta son mantenidos casi en propiedad. Durante la época veraniega, este tipo de problemas disminuyen considerablemente, pero, en opinión de Juan Parra, «a la vuelta de las vacaciones esto se va a convertir en un hervidero, ya que, además, hay muchos vendedores ambulantes que ya no pueden vender en el centro y van a venir al Rastro».

   Dolores Pires mantiene desde hace más de dos años a su marido, actualmente en el paro, y a sus dos hijos por medio de la venta de plantas en la plaza de Cascorro. «Es necesario regular la venta», manifestaba, «a pesar de que yo misma tenga que reducir mi puesto, ya que ahora existen muchas personas que se están aprovechando del Rastro a costa de lo que sea, cuando es un mercado libre y hasta las personas con antigüedad son desplazadas de sus lugares».

Ni higiene ni servicios
Por lo que se refiere a la suciedad que pueda producir el Rastro, ella misma señalaba que «esto no es un problema de los vendedores, sino de la persona que compra un bocadillo o una cerveza y luego tira los restos o los botes al suelo y no los deje en las papeleras». Muchas de las denuncias de los vendedores se centraban en la falta de higiene que existe en la venta de alimentos. El propietario del bar Cruz, situado en la plaza de Cascorro, ha sido sancionado hace pocos días por el Ayuntamiento de Madrid con una multa de 5.000 pesetas por mantener fuera de las correspondientes vidrieras algunos alimentos. Esta medida contradice las normas oficiales, según señalaban varios vendedores, «cuando no se mantiene ningún control de la gran cantidad de puestos que se dedican a la venta de alimentos donde escasea la higiene».

   De todas formas, el control de los puestos es la mayor preocupación de los vendedores, que se ven índefensos ante las intímidaciones de los grandes. Los rumores que circulan son de todos los tipos. En Barcelona, comentan algunos, la venta está más o menos regulada, pero en Ibiza, por ejemplo, los puestos se reparten en Buenos Aires.

   Lo único cierto, al entender de los tradicionales madrileños del Rastro, es que la mañana de los domingos ha cambiado en gran parte. Los jóvenes que se ayudaban en sus gastos con la venta de sus productos -manufacturados en la mayoría de los casos- han dado paso a toda una serie de extranjeros, que hacen perder su sabor costumbrista a uno de los rincones de los que los habitantes de la gran ciudad se sienten más intimamente orgullosos.

   Y todo ello agravado por el hecho de que el Ayuntamiento esté empeñado en acabar con la venta ambulante.

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 4 de septiembre de 1981

El Ayuntamiento adquirirá el cine Dore por una permuta de terrenos

Se pretende que sea la sede de la Filmoteca Nacional

EL PAIS | Madrid

El Ayuntamiento de Madrid adquirirá el cine Doré a través de una permuta de terrenos con la actual empresa propietaria del edificio, según pudo saber este periódico en fuentes de la Delegación Municipal de Hacienda. La compra del viejo palacio de las pipas, como era conocido el cine más antiguo de Madrid, se hace con vistas a llegar a un acuerdo con el Ministerio de Cultura, para que el local sea la futura sede de la Filmoteca Nacional.

   Joaquín Leguina, concejal de Hacienda, manifestó que en la actualidad el único problema que existe para la adquisición del edificio, ubicado en la calle de Atocha, a la altura de la glorieta de Antón Martín, y que está cerrado desde 1963, es que en la actualidad algunas dependencias del cine están alquiladas a varias pescaderías, lo que podría retrasar la operación. Por lo demás, el acuerdo entre el Ayuntamiento e Inmuebles y Mercados, SA -que compró el edificio tras su cierre, con ánimo dé levantar un bloque de apartamentos, lo que no consiguió por falta de licencia- es total. Actualmente se está a la espera de ultimar detalles, ya que a la empresa le conviene, según fuentes municipales, obtener terrenos para construir. Una vez comprado el edificio, el Ayuntamiento tiene el propósito de restaurarlo completamente, para lo que se destinaría una cantidad no inferior a setenta millones de pesetas, que saldrían del presupuesto extraordinario del año 1981.

   En este momento, en el Ayuntamiento madrileño existen dos tendencias con respecto al destino del Doré. Por un lado, la ya apuntada de llegar a un acuerdo con el Ministerio de Cultura para que sea la sede de la Filmoteca Nacional, y por otro, por el momento minoritaria, la que pretende que se cree una filmoteca municipal. Con toda probabilidad se impondrá el primero de los proyectos, ya que el Ayuntamiento no tiene los medios materiales a su alcance para crear los fondos cinematográficos suficientes y porque desde el año 1977 se tenía la pretensión de que fuera la sede de aquella.

   El cine Doré se encuentra desde hace varios años prácticamente abandonado a su suerte, especialmente en lo que a la conservación de la fachada y muros exteriores se refiere. El interior, en cambio, y la estructura central, construida a base de vigas de hierro, están en buen estado de conservación, lo que le convierte en un edificio recuperable con un coste razonable. De estilo modernista, fue construido por el arquitecto Críspulo Moro. Además de su valor arquitectónico -está protegido además por el Plan Especial de Madrid hay que contar con su significado de avanzadilla en la industria de exhibición de películas. El Doré que se levantó sobre lo que había sido una barraca de exhibición de películas del cine mudo, es el más antiguo de Madrid y posiblemente uno de los pioneros de España.

(I) EL PAIS. Madrid. Miércoles, 16 de septiembre de 1981

Sorpresa en el Rastro por la operación en contra de la venta ambulante

J. S. | Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado una amplia operación para regular la venta en la plaza del Campillo del Mundo Nuevo, situada en las estribaciones del Rastro madrileño. Efectivos de la Policía Municipal procedieron ayer a retirar las casetas y puestos ambulantes instalados en la plaza. Numerosos propietarios de este tipo de instalaciones trataron de ofrecer resistencia a la fuerza pública, pero, según la presidenta de la Junta Municipal del distrito de Centro, Isabel Vílallonga, no hubo enfrentamientos ni se practicaron detenciones. La Policía Municipal intervendrá todos los días en este punto mientras los vendedores traten de reaparecer sin ir provistos del oportuno permiso municipal. La presidenta de la Junta ha concretado en dos puntos la operación de saneamiento puesta en marcha: se actuará enérgicamente para que se aplique la prohibición de venta de alimentos en régimen ambulante y se pondrá en práctica un reajuste del mercado. Para ello se creará un tipo de puesto normalizado y se constítuirá una asociación de vendedores. Para ayer tarde estaba convocada una reunión de éstos, cuyo número calcula la alcaldía que debe situarse entre sesenta y setenta, míentras que algunos de los afectados hablan de más de cuatrocientos.

   Esta operación se complementará con un nuevo servicio de retirada de restos de alimentos y de basuras, elementos éstos que han provocado una airada campaña de los vecinos de la plaza contra estos vendedores, incontrolados en su mayor parte. Los vendedores que desean una regulación de la actividad que se desarrolla diariamente en la plaza están dispuestos a colaborar con el Ayuntamiento y parecen aceptar la reorganización. La Junta del distrito de Centro va a distribuir entre los vendedores un impreso para que respondan en relación con su actividad habitual y condiciones de su vivienda. La plaza del Campillo del Mundo Nuevo se ha convertido en un lugar de tráfico de droga y venta de objetos robados.

   Según Benito Martín, concejal de la Junta Municipal de Arganzuela, «ahora de lo que se trata es de aplicar un control suficiente para que no paguen justos por pecadores, sobre todo cuando los pecadores están organizados en mafias«.

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 18 de septiembre de 1981

El Ayuntamiento inicia su programa de rehabilitación de viviendas degradadas

El proyecto afecta a la corrala de Miguel Servet

J. F. | Madrid

De manera experimental, el Ayuntamiento de Madrid ha iniciado su programa de rehabilitación de edificios degradados y que forman parte de la tradicional arquitectura urbana de la ciudad con las obras proyectadas en la corrala de Miguel Servet y en los edificios de las calles de Toledo, 91, y Tesoro, 6. Este proyecto municipal forma parte del Plan Especial de Madrid y se basa en el objetivo de recuperar el tradicional paisaje urbanístico del centro de la capital. Según informó ayer el concejal responsable de Urbanismo y primer teniente de alcalde de la Corporación, Eduardo Mangada, el planteamiento municipal para llevar a cabo este proyecto contempla una doble posibilidad, de acuerdo siempre con la propiedad del inmueble que se trate de rehabilitar, a quien se le podrá comprar el mismo o colaborar con él económica y técnicamente en el proyecto.

   El programa de rehabilitación cuenta, asimismo, con el acuerdo de los inquilinos, a los que se ofrece la doble alternativa de pasar a ser propietarios de sus viviendas una vez rehabilitadas, en el caso de que previamente hubieran sido adquiridas por el Ayuntamiento o seguir en las mismas en régimen de alquiler. En ambos casos, los inquilinos son elementos indispensables de la negociación que en cada caso emprenda el Ayuntamiento, hasta el extremo -informó Mangada- de que «serán ellos los que, junto con el arquitecto responsable del proyecto de rehabilitación, decidirán el diseño interior de las viviendas, en lo que se refiere a la obra estrictamente de albañilería».

   Por lo que se refiere a la corrala de Miguel Servet, el primer estudio técnico, ya ultimado, supone una inversión de 71 millones de pesetas, en los que va incluido el importe del edificio, que le ha sido permutado a su propietario por un solar de propiedad municipal. El coste total del metro cuadrado de vivienda, una vez efectuada la totalidad de las obras que comporta el proyecto, quedará fijado en 17.000 pesetas.

(I) EL PAIS. Cultura. Sábado, 19 de septiembre de 1981

Ha sido suspendido

BREVES

EL PAIS | Madrid

Ha sido suspendido el festival de jazz que debiera haber comenzado ayer en La Corrala de Lavapiés, en Madrid. La firme negativa de los vecinos a que el encuentro se celebrara bajo sus balcones ha impedido que esta iniciativa, en la cual participarían más de ochenta músicos españoles, no pueda llevarse a efecto.

(I) EL PAIS. Madrid. Sábado, 19 de septiembre de 1981

Vendían en el rastro objetos robados

EL PAIS | Madrid

José Hurtado Martín, de veinticinco años, y Reyes de la Hoz Cárdenas, de veintiséis, han sido detenidos como presuntos autores de diversos robos en establecimientos comerciales, según informa el gabinete de Prensa de la Jefatura Supenor de Policía. Los dos jóvenes vendían posteriormente la mercancía en el Rastro madrileño. Tras su detención, les fue intervenido cerca de un millón de pesetas, un rifle marca Remington del calibre 22, un revólver, un machete y varios contundentes. Ambos detenidos contaban con antecedentes por diversos delitos.

(I) EL PAIS. Madrid. Martes, 17 de noviembre de 1981

Vilallonga, vecina típica de Lavapiés

PERFIL

EL PAIS | Madrid

Isabel Vilallonga, pacense de 31 años, con doce años de militancia en el PCE, es feliz solamente con reunirse con las castizas vecinas del barrio de Lavapiés, con las que puede mantener interminables discusiones y reirse durante horas con los chismes diarios. Ese aire cotidiano y popular ha conseguido impregnarlo en el ambiente de su despacho de la Junta Municipal del distrito de Centro, en plena Plaza Mayor, donde el problema de la póliza y el impreso se hace menos árido que en otros despachos semejantes, cuando se dispone a resolver cualquier cosa con su lenguaje castizo y cheli característico. Licenciada en Políticas y Sociología, Isabel Vílallonga participó en el movimiento estudiantil («no habré lanzado yo piedras contra los autobuses de la EMT», recuerda) y, especialmente, en el movimiento ciudadano, desde la Asociación de Vecinos de La Corrala. Si finalmente se ve forzada a dejar el Ayuntamiento (entró en julio de este año, en sustitución de Ramón Tamames) descarta la posibilidad de volver a la Dirección General de Medio Ambiente del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, donde trabajaba como funcionaria. Por el momento, se retirará a trabajar en su tesis sobre movimientos sociales.

(I) EL PAIS. Madrid. Viernes, 11 de diciembre de 1981

Intenta suicidarse arrojándose desde el «scalextric» de Atocha

EL PAIS | Madrid

Una persona cuya identidad se desconoce trató de suicidarse anteayer arrojándose desde uno de los carriles del paso elevado de la glorieta de Atocha. Pese a la intervención de la Policía Nacional y de los bomberos, consiguió lanzarse cuando pasaba una furgoneta, y sufrió heridas de consideración. El miércoles por la tarde la dotación de un coche Zeta de la policía nacional descubrió a un hombre que se había encaramado a una de las secciones del paso elevado de la plaza de Carlos V y parecía estar en actitud de arrojarse al vacío; según todos los indicios, estaba esperando el paso de algún automóvil con el propósito de ser arrollado por él. Los policías avisaron al servicio de bomberos. No obstante, el hombre amenazaba con lanzarse al suelo si alguien se le acercaba, y se movía continuamente de un sitio a otro para evitar que pudiera ser controlada su caída. Al fin se desplomó sobre una furgoneta DKW que en aquel momento circulaba por la zona, y recibió un fuerte golpe. Fue ingresado en el Hospital Provincial.

(I) EL PAIS. Madrid. Sábado, 12 de diciembre de 1981

Celebración del cincuentenario del instituto Cervantes

EL PAIS | Madrid

El instituto Cervantes, de enseñanza media, ubicado en la calle de Embajadores, número 70, celebrará a lo largo de la próxima semana los actos del cincuenta aniversario de su fundación. Tanto el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, como el alcalde de Madrid, Enrique Tierno, que fueron antiguos alumnos del centro, han manifestado su deseo de asistir a algunos de los actos de la celebración. Entre otros, se tiene previsto reivindicar la figura del poeta Antonio Machado, que fue profesor de francés del instituto durante dos cursos y que posteriormente fue expulsado del cuerpo de catedráticos en el año 41, dos años después de muerto.

(I) EL PAIS. Madrid. Jueves, 17 de diciembre de 1981

Calvo Sotelo recogió su diploma de bachiller en el instituto de enseñanza media Cervantes

EL PAIS | Madrid

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, recogió ayer en el instituto de enseñanza media Cervantes de Madrid el título de bachiller superior. Calvo Sotelo, recibido por los profesores, antiguos compañeros y los alumnos del centro, habló de lo rejuvenecido que sentía al recordar sus años de estudios, aseguró a los alumnos que el actual régimen de libertad es el único posible y dijo que, precisamente en este centro, leyó por vez primera y aprendió de memoria la poesía de Antonio Machado, catedrático de este instituto hasta después de la Guerra Civil.

   Calvo Sotelo llegó al instituto a las 7.30 horas de la tarde. Su presencia había sido requerida por el claustro de profesores, quienes han querido invitar al presidente a recoger su olvidado título de bachiller precisamente en la celebración del cincuentenario del Cervantes. Después de recorrer la planta baja del edificio, biblioteca, seminarios, laboratorios y detenerse ante la placa dedicada a Machado (su rehabilitación en el cuerpo de catedráticos es una de las reivindicaciones del claustro de profesores), se dirigió al salón de actos a la puerta del cual le esperaban los alumnos del centro, quienes le recibieron con aplausos apenas audibles por la pitada que le propinó la mayoría de los estudiantes. Entre los antiguos profesores que le esperaban se encontraba Antonio Mingarro, catedrático de Física y Química, de 75 años, compañero de Antonio Machado y profesor de Calvo Sotelo. «Era un niño parco en gestos. Muy inteligente. Todo su expediente en el Cervantes está lleno de dieces porque le interesaban todas las materias». En la recepción estaba también Matilde Moliner, compañera de Antonio Machado en las misiones pedagógicas; Ezequier Puig Maestro Amado, profesor de matemáticas o Ana Mariscal, una de las primeras alumnas del instituto.

   Ya dentro, Leopoldo Calvo Sotelo, quien en sus tiempos de estudiante de bachillerato todavía se llamaba Calvo Bustelo, con más sonrisas de las habituales empezó a recordar el choque que para él supuso su llegada a Madrid en 1.941. «Hasta entonces había vivido con mi familia en Ribadeo. Al llegar a Madrid, fui yo quien decidió seguir estudiando en un centro estatal y no en un colegio privado. Me alegro porque encontré excelentes maestros que me enseñaron, a pensar. Yo sabía entonces que Antonio Machado había sido profesor de este instituto y quise conocer su obra».

   «Quiero que tengáis la certeza», dijo contestando a la petición del director del centro en el sentido de que haga que la democracia sea respetada, «de que este régimen de libertad y democracia está muy bien asentado y que estamos dispuestos a seguir durante muchísimos años. Vosotros que habéis estudiado la historia contemporánea sabéis la importancia de vivir en un país donde no hay exiliados. Os aseguro que no volveremos a épocas anteriores».

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